La Cámara de Diputados, las “Juanitas” y Godoy Toscano
Es por todos sabido que estamos en crisis. Toda crisis implica un cambio, una renovación. Más aún cuando estamos en el portal de dos fechas históricas como son los aniversarios de la Independencia y la Revolución Mexicana. Este periodo nos da una oportunidad de cambio para todos.
Ese es el reto que tiene la Legislatura LXI del Congreso de la Unión: Honrar al Constituyente de 1917 que transformó al país; recuperar el respeto y la confianza de los mexicanos; cambiar el rumbo de la nación y la forma de hacer las cosas; demostrar que nuestra clase política no se siente por encima del resto de los mexicanos.
Pero todo parecería indicar que los legisladores no están dispuestos a aceptar o afrontar este reto. Pruebas hemos tenido ya varias.
En la sesión constitutiva de la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados, al iniciar la sesión sólo estaban presentes 425 diputados electos. Se supone que se tomó protesta a 499 diputados, pero al votar por la Mesa Directiva, se emitieron sólo 492 votos.
El 1 de septiembre fue la sesión de Congreso General para la apertura de sesiones ordinarias del primer período del primer año de ejercicio de la LXI Legislatura. Son 500 diputados y 128 senadores, pero sólo estuvieron presentes 417 diputados y 118 senadores.
El 3 de septiembre, primera sesión de la legislatura: 396 diputados, 113 senadores. Además nos obsequiaron con el fenómeno Juanito, en el que 10 diputados solicitaron licencia en un acto notoriamente falto de ética y que constituye un fraude a la Ley.
8 de septiembre, segunda sesión de la legislatura: 381 diputados y 67 senadores.
Podría ser aceptable que en ocasiones resulta imposible que asistan todos los legisladores a las sesiones en virtud de que se efectúa trabajo legislativo en las comisiones, además de que representan a las cámaras en otros eventos. Pero, vamos, en la cámara de diputados ni siquiera se han creado las comisiones.
Y que decir de los 63 millones que tienen para remodelación de oficinas en la Cámara de Diputados, de los cuales ya gastaron 2 millones en fistoles de oro; o los 36 millones que pretenden gastar los Senadores en un mural. Si están exigiendo austeridad a los demás poderes, ellos son los que deberían dar el ejemplo.
Y, para ponerle la cereza al pastel, esta el asunto de Cesar Godoy Toscazo. El artículo 38 de la Constitución es muy claro: sus derechos y prerrogativas están suspendidos. Ahora, el Sr. Godoy quiere hacer la pantomima de presentar su protesta por escrito
El alega que la protesta a que alude artículo 128 Constitucional no establece formalidad alguna para rendir esa protesta, pues no se señala que deba hacerse por escrito o de manera oral ante el presidente de la Mesa Directiva. El señor elude citar que el artículo 15 de la Ley Orgánica del Congreso que sí hace referencia a esa formalidad, como ya establecimos en nuestra página. Además, es práctica reglamentaria que la protesta sea tomada por el Presidente de la Mesa Directiva ante el pleno, como se da en el caso de los suplentes.
Será un grave error de la Cámara de Diputados aceptar la protesta por escrito del Sr. Godoy, ya que sólo contribuirá a un mayor desprestigio de los legisladores y una muestra más de que ellos no están a la altura de los mexicanos.


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