La Dictadura Sanitaria
Ayer, en su comentario con Joaquín López Dóriga, el periodista José Fonseca señaló que “La tarea del periodista es conseguir información para transmitirla al público. Si la información deja de fluir, el periodismo se vuelve implacable y la búsqueda de esa información se torna brutal.”
Y hoy nos enteramos que los datos que venía dando la Secretaría de Salud federal y la Secretarías de Salud de los estados era falsa.
Esto viene a confirmar lo que decíamos en días pasados. Actualmente la información fluye tan rápido y existe esa ansiedad por saber más, que ha llevado a nuestras autoridades a no tener la cabeza fría y responder sin prudencia a la presión que ejercen los medios por esa hambre de información. Ellos mismos reconocen que han tenido problemas de comunicación que genera información discrepante.
Pero bueno, después de varios días en que hemos estado en alerta y que hemos venido recibiendo información, resulta que las cifras oficiales sobre la epidemia de influenza son: Siete muertos comprobados por influenza porcina, 26 casos comprobados que incluyen a los 7, dos mil 498 casos sospechosos y 152 muertes sospechosas.
Al menos el orden empieza a aparecer.
Y la Secretaría de Salud tiene el poder absoluto para poner orden.
En los temas de salubridad general la autoridad suprema es el Presidente de la República. Así lo establece el artículo 73, fracción XVI de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y sus disposiciones son obligatorias en todo el país.
A tal grado llega el poder que en estas cuestiones tiene el Ejecutivo Federal que la propia Constitución establece que la autoridad sanitaria será ejecutiva y sus disposiciones deberán ser obedecidas por las autoridades administrativas del país.
Por eso el Presidente ya emitió un decreto el pasado sábado 25 de abril que establece diversas acciones en materia de salubridad general, para prevenir, controlar y combatir la existencia y transmisión del virus de influenza estacional epidémica.
Este decreto le da facultades al Secretario de Salud, para implementar, poner en práctica, coordinar y evaluar, todas las acciones que resulten necesarias para combatir la epidemia, especialmente en las regiones afectadas de todo el territorio nacional.
Esto le da el control sobre sistemas de salud, públicos y privados; el transporte terrestre, marítimo y aéreo; la utilización libre y prioritaria de los servicios telefónicos, telegráficos y de correos, así como las transmisiones de radio y televisión, estableciendo las directrices informativas necesarias a fin de transmitir clara y oportunamente las medidas que se adopten para afrontar la contingencia, entre otras.
Inclusive, ordenar las medidas necesarias a fin de evitar congregaciones de personas en cualquier lugar de reunión, incluyendo la clausura temporal de locales o centros de espectáculo.
Perdón por el rollo, pero es para hacer visible, sin lugar a dudas, que el control de gran parte del país en estos momentos lo tiene el Secretario de Salud.
Que si Ebrard ordenó cerrar los restaurantes, mal hecho porque esa facultad le corresponde al Secretario de Salud.
Que si los Secretarios de Salud locales dan cifras a tontas y a locas, mal hecho porque eso le corresponde al Secretario de Salud.
Olvídense de las conferencias de prensa de Ebrard, de su comité multidisciplinario e interinstitucional contra la influenza. El control de la situación y del país, por encima de todos, lo tiene en estos momentos él.
Ahora lo único que hace falta es que tengan los pantalones y la inteligencia para usar esas facultades.


Pues que alguien nos libre de este decreto porque el Secretario de Salud como estratega es un gran filósofo...
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Pues mi abogado, más vale no enterarse de la legalidad. Mejor una patada en la espinilla.
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