Se solicitan líderes
Ayer, como gran parte del mundo globalizado, observé la toma de posesión de Barack Hussein Obama, el 44° presidente de los Estados Unidos de América.
Lo que me parece interesante de este político, es su discurso. En las diversas disertaciones que he podido revisar, se concentra en estimular a su público, en motivarlo, en reconocer que tienen problemas, graves problemas, pero que estos tienen solución con el esfuerzo de todos, que el camino es difícil pero saldrán victoriosos. Convocando a la unidad sin distinciones, sin diferencias, por un objetivo común. El hombre es un político de una nueva generación, un excelente orador, pero además es un líder.
Lo que hace que una persona sea líder es la disposición de la gente a seguirlo, su conocimiento sobre lo que desean y lo que los hace actuar.
Que sea un miembro real de la comunidad, de la sociedad, que comparte de forma legitima sus preocupaciones y temores, pero también sus anhelos.
Que destaque no por sus rasgos individuales únicos, universales (estatura, aspecto , voz, etc. ) o por los colores de su partido, sino por su capacidad, su inteligencia su tacto.
Que sea ideal para cada uno de los grupos sociales porque conoce y está dispuesto a atender las necesidades de todos y de unos cuantos.
Que nos organice, dirija o simplemente motive a determinadas acciones según sea la necesidad que se tenga.
Que tenga el valor para tomar las decisiones que necesita el país, para llevarnos a pesar de nosotros mismos, a la meta que este país se merece.
Ese es el político que este país necesita, no los de siempre, con ideas anquilosadas y ahogados en la maraña de la política.
Y volteando hacía nuestra casa, no encuentro ese liderazgo en nuestro gobierno, no encuentro discursos empáticos, que muevan a la gente, que la motiven, que generen unidad, que nos hagan sentir que se tiene el control, ante el cual los adversarios reconozcan su derrota, que tenga el conocimiento suficiente de la gente para saber que es lo que desea y que a su vez la motive a actuar, y que nos convenzan de que con unidad, con esfuerzo conjunto, con la suma de voluntades, no habrá obstáculo que no podamos vencer y que a pesar de la adversidad llegaremos a buen puerto.
Esos liderazgos son los que debemos buscar en estas próximas elecciones. Debemos cuidar nuestro voto y no emitirlo por los mismos, por los de siempre o por el color de las siglas en que milita, sino con la certeza de que son los hombres y mujeres que el país necesita para avanzar, para crecer, para mejorar; que no nos lleven a la división, a la discordia, al odio, sino a la unidad, a la grandeza, al éxito que este país se merece.


Comments