¡Ya Basta!
El crimen en contra de Fernando Martí ha generado enojo y reclamos populares.
La sociedad en lo que coincide es en decir ¡YA BASTA!, pero por desgracia, este niño no es el único que ha muerto a manos de secuestradores.
La semana pasada asesinaron en Guadalajara, Jalisco a Magali y Mayra Bautista Campos y Roberto Bernardino Campos, de ocho, siete y quince años, respectivamente.
En el mes de mayo en Aguascalientes, Aguascalientes secuestraron y asesinaron a una niña de nueve años Jessica Montañez Troncoso
En Enero, en Ecatepec, Estado de México fue secuestrada y asesinada Mariana Romero Jaramillo. Tenía trece años.
En Mayo de 2007 en Monterrey, Nuevo León, secuestraron, asesinaron y descuartizaron a Fernando Michel Rojas Oliva, de once años.
¿La pena de muerte acaba con el problema? Por supuesto que no. Eso es una declaración intempestiva de un político oportunista. La pena en un secuestro agravado con homicidio en los distintos Estados del país va de veinte, treinta, cuarenta hasta setenta años y sin embargo, estas sanciones no han detenido a los delincuentes. Y ahora hablan de cadena perpetua, eso tampoco va a hacer alguna diferencia. Como dice Sergio García Ramírez, la sanción de ninguna manera es el instrumento decisivo contra un delito.
Con declaraciones como las que han venido haciendo Felipe Calderón y Marcelo Ebrard, que si cooperan, que si no cooperan, ¿Van a disminuir los secuestros? No, lo único que refleja es la vileza de estas personas que no les importa beneficiarse de la tragedia de una familia, con tal de llevar agua a su molino.
Los secuestros se van a acabar cuando los Gobiernos Federal, Estatales y Municipales, asuman sus responsabilidades, asuman el control real y pleno de los aparatos de seguridad, y establezcan una política criminal a nivel nacional congruente e integral, que desde hace años se viene exigiendo y que no se ha desarrollado.
Una política criminal que permita tener un control sobre todos los que son agentes de la policía, que establezca controles reales de confianza, que permita detectar las conductas ilegales de los servidores públicos; que capacite a los investigadores y peritos para que realicen una investigación eficiente y reúnan las pruebas irrefutables de la responsabilidad del individuo; que busque penetrar en el crimen organizado para desarticularlo desde el interior, que elimine los defectos en las averiguaciones previas, que analicen la conducta delictiva incluyendo los aspectos financieros, para que se imponga la sanción correspondiente por cada uno de los tipos penales, cuando las bases de datos de las distintas Procuradurías estén vinculadas e intercambien información sin ninguna restricción.
¿Cómo es posible que los especialistas en medicina forense de la Procuraduría del D.F. no hayan podido distinguir entre el cuerpo en estado de descomposición de un menor de edad y un adulto robusto de 40 años? O ¿Qué primero digan que el niño fue asesinado con dos tiros de bala y después afirmen que siempre no y que presenta estallamiento total de vísceras? ¿En que cabeza cabe presentar santo y seña de los detenidos en este crimen aberrante, permitiendo que sus cómplices puedan escapar de la acción de la justicia, al estar informados del avance en las investigaciones?
Marcelo Ebrard, Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador, Emilio Gamboa Patrón, etc.,etc.,etc., lo único que traen es la respuesta al bote pronto, sin conectar la lengua al cerebro. ¿Dónde estaban todos estos políticos cuando la Sra. Wallace y el Sr. Gallo se vieron obligados a realizar sus propias investigaciones para poder dar con los asesinos de sus hijos?¿No se burlo López Obrador cuando en 2004 marcharon más de un millón de ciudadanos en demanda de seguridad pública?
Es momento de que este enojo lo canalicemos en algo positivo, de que como ciudadanos actuemos, sólo así se va a acabar la inseguridad. Cuando dejemos de ser espectadores y asumamos un papel activo, demandando a nuestros representantes que dejen de ser borregada, que actúen, y que hagan sentir nuestra opinión dentro de los Congresos locales y federal. Cuando exijamos a los presidentes municipales, gobernadores y Presidente de la República información sobre la capacitación que están recibiendo los policías, los controles de confianza implementados, en general sobre las políticas anticrimen que están implementando. Cuando los presionemos para que cumplan con sus obligaciones. Y sobre todo uniéndonos y denunciando.
Ellos están para servirnos, para representarnos adecuadamente, y si no sirven que se larguen, no importa de que color sean azules, amarillos, rojos, porque ya estuvo bueno de sus pleitos, de que siempre nos vean la cara y que cuando se van, todo sigue igual.
Estos son los enlaces para la cámara de diputados federal y senadores: www.diputados.gob.mx y www.senado.gob.mx . Busca a tu diputado y senador y pregúntale que medidas esta proponiendo para combatir la inseguridad. Escríbele a tu Presidente Municipal, Gobernador y al Presidente de la República y exige información sobre las acciones que ya emprendieron y que nuevas acciones van a emprender contra la inseguridad. Ya lo declararon, ahora que cumplan. Y no los sueltes. Cada vez que veas algo que no te gusta reclámales, pídeles explicación. Que sientan que todos los ojos de los mexicanos los están vigilando.
Actuemos ya. No nos quedemos viendo por la ventana como se llevan al vecino, porque después vendrán por nosotros.


El primer secuestro con el que hay que terminar es en el que nos tienen la administración pública ineficiente y la clase política de la que proviene. Todos somos secuestrados.
Sólo por mencionar un ejemplo de cómo nuestra libertad se ve coartada diariamente, consideremos las situaciones que la administración pública irresponsable engendra, como la que se puede vivir rutinariamente en un lugar tan cotidiano como una caseta de cobro: cuando ocurre alguna descompostura (cuestión muy común), los automovilistas se convierten en rehenes de CAPUFE – esperando en su carril hasta que los operadores arreglen el problema o se den por vencidos y los dejen libres. Libertad coartada por ineficiencia operativa y administrativa.
La administración pública irresponsable también engendra impunidad, lo cual se traduce en los tipos de privación de libertad que más nos dañan y llaman la atención… es decir, las situaciones de privación violenta de la libertad a cambio de una recompensa económica y que muchas veces terminan en tragedia. La palabra secuestro nos remite inevitablemente a estas situaciones, pero nuestra libertad se ve amenazada diariamente, en distintos grados.
¿De dónde proviene esta administración pública irresponsable? De la clase política que se interesa solamente por la permanencia en el poder. Pueden hacer lo que más les plazca, incluyendo el coartarnos la libertad de expresión y de participación política. El pueblo mexicano está secuestrado por los partidos políticos. No tenemos arma alguna para defendernos y cada vez nos quitan más de las libertades conseguidas durante los últimos 30 años.
Si no se termina con este secuestro, resolver el gran problema de la inseguridad y los demás pendientes en nuestro país será imposible.
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